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  • Carla Pérez-Galicia

Longevidad, libertad y abundancia


Longevidad, libertad y abundancia. Esas son las tres palabras que han estado acompañándome las últimas semanas en mis trayectos por la selva ahora que he vuelto a correr después de haber empoderado la creencia que una hernia de disco era la causante de mis limitaciones físicas de todo un año.

Como seres humanos perfectos en nuestra imperfección, atraemos a nuestra vida más de lo que NO queremos, en lugar de atraer lo que estamos deseando. Se convierte en un viaje de resistencia que es poco sostenible en donde nuestro cuerpo sufre y nuestra mente pierde la libertad de crear realidades abundantes.

El año pasado tuve un dolor crónico de espalda baja que por 8 meses me quitó movilidad en un 50%. Dejé el yoga y cualquier otro ejercicio, porque a veces no podía ni salir a caminar, teniendo que inyectarme medicamentos halopaticos para seguir adelante con mis viajes y talleres, aprendiendo a lidiar con el dolor. Un par de veces me quede en cama por 24 horas sin poder levantarme, pensando en que ya a mi edad tendría que adoptar otra forma de ejercicio.

Cuando tu cuerpo está expuesto al estrés, la comida falsa, la falta de movimiento o tus propias creencias limitantes, se inflama, se intoxica y pierde calidad y tiempo de vida. Con dolor físico, tu estado de ánimo se deteriora entrando en un círculo vicioso del cual la mente es la única protagonista. Aunque no lo creas, es ella y sólo ella la que causa las realidades que atraes a tu vida. Siempre tiene una historia lista, un pretexto para no romper ese círculo que te mantiene en la carencia, una justificación para no hacer lo que te hace feliz, como me paso a mí casi todo el año pasado.

En mi mente estaba claro que después de años de esquiar en agua (con algunas caídas aparatosas), hacer Ashtanga Yoga y correr, mi columna y mis rodillas se habían desgastado y tenía que cuidarme de ciertos movimientos con impacto y torsiones. Ese es un ejemplo clarísimo de una creencia limitante que se esconde con el traje de “verdad” y que me limitó para hacer lo que amaba: ejercicio vigoroso. Cualquiera diría, especialmente los doctores, que es un hecho que hay una hernia que presiona los nervios causando ciática e inflamación del piriforme. No es un trabajo de la mente sino de reparar el cuerpo.

Pues, ¿qué crees? La hernia sigue ahí pero un año después estoy corriendo de nuevo y mi columna está totalmente liberada, mi práctica de yoga es más libre que nunca y mi rodilla ni la siento. Salgo todos los días a las 6 de la mañana con mi hijo a divertirnos mientras movemos nuestro cuerpo y nos bañamos en el agua helada del río.

¿Qué hice? Lo mismo que puedes hacer tú para liberarte de todo lo que crees que es verdadero y que no te está dejando moverte.

LO ÚNICO QUE ME QUITABA LIBERTAD PARA MOVERME ERA MI PROPIA MENTE EMPODERANDO UNA CREENCIA. No tenía que cambiar la manera de moverme sino la manera de pensar.

Me di cuenta de que podía ser capaz de sostener con la misma solidez una nueva creencia: Mi cuerpo de 47 años tiene más energía que cuando tenía 19 años. Como mucho mejor, vivo en la selva y hago lo que amo hacer. No tengo que cambiar la forma de moverme y puedo entrenar en alto rendimiento para acompañar a mi hijo de 10 años en su camino al Chirripo, la montaña más alta de Costa Rica.

#libertad #longevidad #abundancia

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