Buscar
  • Carla Pérez-Galicia

Entiende tus sueños y alcanza tu felicidad


Tuve un sueño…

Amanece y me despierta el olor del Ylang Ylang, justo antes de abrir los ojos y ver las nubes rosas por la ventana siempre abierta de mi cuarto, en mi sueño estuve varias horas dando vueltas en una gran casa, llena de patios, habitaciones y rincones, una casa situada en un campo perfecto de flores y árboles frutales. Yo recorría la casa junto con mucha gente, amigos y familiares, entrábamos en las habitaciones y volvíamos a salir, buscábamos con muchas ganas la salida hacia un jardín hermoso, pero no la podíamos encontrar, sólo lo veíamos por las inmensas ventanas, era como un laberinto sin fin.

Yo misma construí esa casa, yo misma invertí años de mi vida en hacer cada rincón especial, siempre disfrutaba del recorrido, pero sabía que tenía que salir para sentir el aire fresco y poder oler el perfume del ylang ylang que sabía estaba afuera. Yo preguntaba a la gente una y otra vez, y cómo salimos de aquí. Y siempre me contestaban: tú construiste la casa, deberías conocer la puerta de salida.

En un sueño tú eres el lugar, tú eres todos los personajes y tú eres lo que pasa en él. Tu casa es la extensión de tu alma.

Pasas años construyendo distintos tipos de habitaciones en ella: grandes, con ventanas hermosas y también pequeñas y oscuras; ahora quieres ir afuera y no sabes cómo salir. Preguntas a todos los que te acompañan cómo hacerlo porque no quieres tomar la responsabilidad de recordar dónde estaba la puerta y mejor aún, las personas a quienes les preguntas son también distintas versiones de ti misma.

En realidad, no le estás preguntando a nadie, no estás cediendo la responsabilidad de salir de la casa a nadie que no seas tú. Y aun así sigues preguntando ¿por qué?

Por qué me da miedo recordar, me da miedo salir, me da miedo oler el perfume del Ylang Ylang…

Nuestras creencias limitantes nos impiden encontrar la puerta de salida y nos convencen de que no vale la pena oler el perfume de la alegría absoluta, de la paz y del desapego.

¿Qué es una creencia?

Una creencia es la certeza de que lo que tú piensas es verdadero, pero ¿realmente lo es? ¿Qué es lo verdadero? Dicen por ahí que la verdad no existe, que nunca podemos acceder a ella porque tiene miles de diferentes colores, porque son millones de verdades.

Lo cierto es que mis propias creencias van formando cada día mi propia realidad, pero ¿qué pasa si yo trato de crear la realidad de otra persona? ¿Si yo trato de “ayudarla” para que evolucione, para que sea más feliz, o para que esté mejor?

Lo más probable es que yo no tenga la claridad ni la objetividad para hacerlo bien. Porque mis creencias siempre están condicionadas por MI propia historia, por los personajes que me han acompañado en la vida y por las situaciones que sólo YO he percibido como verdaderas.

Desde niña formo mis creencias y las vivo como si fueran verdades absolutas cuando la realidad es que no los son. Hay 2 tipos de creencias: las que me liberan y las que me limitan.

Creencia liberadora:

Viene de un espacio de salud de mi mente, de alegría, libertad y gozo, son las creencias que me quitan el miedo para salir al jardín y respirar el aire puro.

1. Al que madruga Dios lo ayuda. Esta creencia hace que todos los días me levante con el sol, que reciba su energía, que mi ritmo hormonal esté balanceado. Tengo más tiempo para meditar y hacer ejercicio, por lo tanto, tendré más energía durante el día y estaré más feliz. La creencia que instalé en mi a raíz de ver a mi abuela madrugar siempre, es una creencia que me ha liberado y hecho ser eficiente y me da una gran ilusión y me llena de energía para el resto del día ver los amaneceres.

Creencia limitante:

Yo misma la alimentó una y otra vez para no salir de mi zona de confort, para no tener que salir.

2. Tengo que trabajar duro (más de 8 horas al día) para ganar dinero y tener la vida que me gusta. Esa creencia hace que no duerma suficientes horas o que desatienda otros aspectos de mi vida y sus momentos mágicos, que el estrés enferme mi sistema hormonal y que me sienta triste y deprimida. Este es un ejemplo de una creencia que me limita en vez de liberarme. Y lo cierto es que no es verdadera porque hay mucha gente que trabaja menos, disfruta de la vida más y gana lo que necesita para mantener el estilo de vida que desea.

Es ya científicamente comprobado que mis creencias dan forma a mi realidad y hacen que siga sucediendo una y otra y otra vez. Es en mi cuerpo energético, (la matrioshka energética), en donde habita la magia, un espacio de posibilidades infinitas en donde yo puedo cambiar mis creencias y crear un futuro diferente.

La matrioshka mental nutre a la energética cada segundo sin descanso y ciertamente no es en el espacio de la mente en donde transformo mis creencias ya que ahí es donde se crearon, donde habitan y donde se sostienen. Es en el espacio de convivencia de mi cuerpo mental, energético y emocional en donde tengo la oportunidad de revisar mis historias y sus personajes para cambiar mis creencias limitantes por otras que me liberen para siempre.

Pero para lograrlo tengo que cambiar la perspectiva y atreverme a ser vulnerable, atreverme a entrar en el espacio del corazón.

#sueños #felicidad #entiendetussueños #creencias

8 vistas

Derechos reservados  2020   - Holistic Nutrition Coaching - Carla Pérez-Galicia - Lo que Comen las DiosasTM

  • Grey Facebook Icon
  • Instagram - Gris Círculo