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  • Carla Pérez-Galicia

¿Cómo tomar responsabilidad de tu propia abundancia?


Esta semana escuché a alguien decir: “Yo hago un trabajo voluntario para toda la comunidad y no está siendo apreciado, me levanto a las 6 am para hacerlo, la gente no valora la forma en la que lo hago, pero yo me voy pronto y todo se va a derrumbar. No sé cómo se va a resolver”.

En ese momento le pregunté: “¿y tu disfrutas hacerlo? Porque si no lo disfrutas ¿no sería mejor estar en tu cama?”. La persona contestó: “Bueno me gusta, pero no es que salto de la cama feliz a las 6 am. Pero alguien lo tiene que hacer”.

A lo que respondí: “Tal vez sea tiempo de encontrar una nueva forma de hacerlo para que tú puedas descansar. Eso no tiene que ver con no apreciar el maravilloso trabajo que haces, sino con diseñar nuevas formas abundantes que nos hagan felices a todos los que queremos participar”.

Es muy interesante ver cómo nosotras mismas nos “asignamos” tareas que nadie nos pidió hacer en relación con los demás. Hacemos cosas para complacerlos volviéndonos “indispensables” y es ahí cuando comenzamos a pasar la factura a otros por lo que nosotros con tanto amor estamos haciendo.

¿De qué forma esa conducta viene de nuestro ego y nos “sirve” para mantener el control y no soltarlo?

Es una ilusión pensar que podemos controlar la forma de recibir el agradecimiento de los demás por lo que “yo” estoy haciendo por ellos. De nada me serviría ese agradecimiento si mis acciones no vienen desde un espacio de abundancia y estoy esperando la apreciación de afuera. De hecho, en ese esquema ambas partes se drenan energéticamente y es un juego de perder/perder.

El hecho de complacer a los demás, buscando apreciación, además de ser una herramienta poco útil para “manipularlos” a largo plazo , es también muy poco eficiente para nosotras mismas porque nos mantiene en la postura de las víctimas eternas. Pero ¿qué crees? El estado de víctima te hace perder el control absoluto de para crear tu propia abundancia. Es un círculo vicioso de carencia muy interesante y todas de alguna u otra forma pasamos por ahí. La idea, como digo siempre, no es tratar de ser perfectas porque la manipulación es algo que aprendimos a hacer muy bien, la idea es ser honestas para darnos cuenta cuando lo estamos haciendo.

Por otra parte, al asumir roles que nadie te ha pedido asumir y pasar la factura por eso, cierra las infinitas posibilidades de re-construir tu relación con las otras personas para que se basen en la verdad y la honestidad. Por eso: no es una buena idea hacer cosas por ellos que no nos llenen el corazón a nosotras.

Me imagino que estarás pensando: pero hay cosas que tenemos que hacer, aunque no nos gusten, ¿cómo se maneja eso?

Yo creo que siempre podemos ser creativas y encontrar formas de hacer que las cosas sean mucho más placenteras o incluso buscar apoyo para lograrlas. Existen alternativas para transformar las tareas “incómodas” en aventuras hermosas que nos conecten con la abundancia, pero somos nosotras las que no damos espacio a esa creatividad con la idea, consciente o inconsciente, de seguir manteniendo el “control” porque no podemos salir de la carencia. Somos nosotras las que nos cegamos a las posibilidades por nuestra necesidad de control.

Confía en que cada vez que haces las cosas de una forma divertida para ti, elevas tu nivel vibratorio, te conectas con la abundancia y comienzas a reconocer todas las bendiciones que están ahí para ti.

Te comparto algunos tips para ser dueña de tu abundancia en las decisiones cotidianas:

1. Comienza por apreciarte a ti misma, si tú no lo haces la gente no lo hará por ti.

2. Suelta la creencia de que las cosas se tienen que hacer de la manera en la que tú crees que son correctas, sólo así podrás descubrir nuevas formas, divertidas y abundantes de hacer las cosas.

3. Cada vez que tengas que tomar una decisión observa tu cuerpo, si es un SÍ este se expandirá y si es un NO se contraerá inmediatamente, no trates de expandirlo a la fuerza diciendo que sí cuando en realidad es un no porque nadie apreciará lo que haces desde ese espacio de carencia y generarás que se alejen o que se resistan a estar contigo.

4. Da solamente lo que te es cómodo dar, da lo que tú disfrutas personalmente sin pasar la factura.

5. Observa las labores que no te gustan y qué tienes que hacer. Utiliza la creatividad, la confianza y el amor para comenzar a verlas desde otra perspectiva.

6. Reconoce cuáles son las áreas de tu vida en las que tú necesitas apoyo, aprende a pedirlo y déjate ayudar.

7. Recuerda que cada minuto que pierdes lamentándote en carencia de cómo deberían ser las cosas, es un minuto que pierdes para comenzar a re-crearlas con abundancia. Tú y sólo tú tienes el poder.

Con cariño

Carla

Si sientes que este artículo puede ayudar a alguien que amas a estar un poquito más cerca de la abundancia compártelo.

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