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  • Carla Pérez-Galicia

¿Cómo desempoderar el ego para ser más feliz?


¿Qué es el ego?

Cuando hablamos de que alguien tiene un gran ego nos imaginamos que es una persona muy arrogante y déspota, que trata a los demás con desprecio o que se siente superior. Esa es una alteración muy evidente del ego, pero la verdad es que todos bailamos con él de una u otra forma y aunque muchas veces no podamos ni reconocerlo, es justamente el que evita que podamos expandirnos utilizando todo nuestro potencial como seres humanos.

Para mí, el poner en su lugar a mi ego ha sido un proceso de muchos años de observarme. Algunos maestros me decían que había que aniquilarlo sin piedad mientras otros afirmaban que sólo había que ponerlo en su lugar reconociendo cuando él tomaba el control y dejaba al corazón fuera de la ecuación.

Esta segunda opción siempre resonó como más viable, porque francamente la primera sólo lo hacía más y más resistente. Y sé que hasta que no tenga alitas, éste será un baile que tendré que seguir perfeccionando, pero creo firmemente que disfrutar del baile con gracia es la mejor receta que puedo compartir.

El ego es la parte de nosotras que piensa que estamos separadas de todo lo que existe, la parte que tiene la ilusión de que puede contolar todo y a todos, la que no sigue su verdad porque tiene miedo de tomar responsabilidad de hacer lo que ama, de dejar lo viejo, lo oxidado, lo que ya le estorba y que no se siente bien.

Nuestro ego necesita estar auto afirmándose todo el tiempo, es la parte que no fluye, la que no confía y la que no abre el corazón a sí misma para asumir que es mucho más que sólo un cuerpo y una mente. El ego cree que te “protege” de relacionarte con otros poniéndote kilos de más, o el que te aleja de lo que amas hacer diciéndote que eso representará “peligro en tu vida”. El ego te auto saboteá una y otra vez.

El principal enemigo de nuestra evolución no es nuestra familia o las circunstancias que nos rodean, no es nuestro ámbito cultural ni nada que venga de afuera. Es precisamente nuestro propio ego evitando una y otra vez que nos rindamos al poder del amor y la compasión. El ego cree que si abrimos el corazón, nos volvemos vulnerables debilitándonos y la verdad es que es todo lo contario.

De la misma forma que en el 90% de las empresas, la persona que evita su expansión y crecimiento es el mismo dueño, en nuestra vida, somos nosotras mismas las que limitamos nuestra evolución cuando nuestro ego está fuera de control.

¿Cómo desempoderar el ego para evolucionar?

1. Date permiso de ser tú. Reconoce cuáles son tus fortalezas y no pierdas tiempo en tratar de cambiar lo que, según tú, no funciona dentro de ti. Eso te quita mucha energía y tiempo. Lo que no te gusta de ti es tu ego disfrazado de pretexto para alejarte de lo que verdaderamente quieres.

2. Sigue tu intuición. Nadie nunca sabra mejor que tú lo que es bueno para ti. Cuando estás en silencio profundo, tu diosa se manifiesta y no se equivoca. Respira, medita y aprovecha la pausa entre la inhalación y la exhalación para contactar con ella. El ego se sostiene en la mente. Cuando haces silencio, el ego se desbarata porque no tiene donde sostenerse.

3. Deja de creer en todo lo que piensas de ti misma. Quítate todas las etiquetas que te has puesto en tu vida para dar oportunidad de conocer todas las posibilidades que una nueva tú pueda explorar. Sólo así podrás ver la vida desde otra perspectiva y transformar los patrones que te limitan.

Mientras más te etiquetas, más limitas las millones de posibilidades y regalos que se pueden manifestar en cualquier experiencia. Por ejemplo, a mí no me gusta el agua fría, me enferma por lo que nunca me expongo a ella. Y, ¿qué crees? puede ser que el agua fría se convierta en el bálsamo que necesitas para descubrir la fluidez dentro de ti, pero si tienes una etiqueta no te permitirás ni siquiera “exponerte” a ella y nunca sabrás si tiene algún regalo que ofrecerte.

4. Ábrete a recibir. Comienza a decir sí a todo lo que la gente te ofrece, agradecer los piropos, las miradas, los regalos, los cumplidos, las caricias y las sonrisas. Recibe los abrazos con el corazón, recibe las palabras con apertura y las críticas también. El ego no recibe porque se siente comprometido y amenazado, porque no confía.

5. Agradece. Cada noche antes de ir a la cama haz una lista de todo lo que quieres agradecer del día. Apreciar lo que tienes abrirá el espacio de abundancia para que el universo fluya mucho más a través de ti. El ego se centra en lo que no hay, generando carencia en tu vida.

6. Toma acción. Estamos en un momento en el que el poder de manifestación es mucho más rápido, ahora manifestamos exponencialmente. Todo lo que está en tu mente crea realidad a la velocidad de un rayo. Salud o enfermedad, carencia o abundancia, gratitud o queja, todo eso crea tu realidad en segundos. Piensa sólo en lo que quieres atraer y no pierdas tiempo en poner tu atención en lo que no funciona bien. El ego te “protege” paralizándote, llevándote a no actuar por miedo a que no hagas las cosas bien. Es mejor equivocarnos que vivir en parálisis.

7. Comparte tus regalos. Lo que tú sabes es el conjunto de años de información que están dentro y fuera de ti. Define cuál de esa información es abundante y compártela para hacerla crecer. El ego cree que la información es sólo tuya y la verdad es que todo el mundo tiene acceso a ella, sólo que hay gente que la descifra y la comparte desde la abundancia y otra que no.

8. Sé compasiva con todo lo que es y contigo misma. No pelees con tu ego. Abrázalo, reconócelo, agradécele por su protección de tantos años y después ponlo en su lugar con gracia.

Si crees que esta información es valiosa, compártela con la gente que necesita escucharla.

Te deseo un dia lleno de luz,

Carla.

#ego #felicidad #empoderamientofemenino

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