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  • Carla Pérez-Galicia

8 tips para una desintoxicación segura


Lo más probable es que la mayoría de nosotras al final de nuestra vida veamos hacia atrás y nos acordemos de los momentos más tiernos: cuando conocí a mi hijo por primera vez, la cara de mi esposo cuando me recibió en el altar, las risas eternas con mis amigas del alma o las imágenes del atardecer en una playa hermosa.

No creo que al final de nuestras vidas lamentemos el no haber trabajado más, respondido más emails, tenido más actividades durante el día, tomado más tazas de café para obtener más energía o copas de vino para relajarnos más.

Vivimos un momento en el que nuestra realidad cotidiana es crear minutos llenos de prisa, angustia, rutina y deseos para el futuro y lo más trágico es que justificamos esa realidad como la única forma a través de la cual obtendremos lo que deseamos. Nuestra visión lineal del tiempo nos limita enormemente.

Yo personalmente he pasado cientos de horas y mañanas de mi vida escribiendo artículos, creando proyectos nuevos en papel, armando negocios y talleres que nunca se concretan.

Es muy fácil saturarnos de millones de grandes ideas por hacer y vivir en la confusión de que cuando terminemos todas nuestras tareas y respondamos todos los emails finalmente nos daremos el tiempo para lo que amamos hacer: armar un paseo con las amigas, un viaje especial con mi esposo o desarrollar el proyecto del orfanato con el que soñamos por años.

No queremos bajar el ritmo solo por bajarlo, queremos estar en nuestra misión de vida con enfoque y claridad, pero la claridad no se manifiesta cuando estoy con prisa y con angustia.

Es tiempo de terminar con esto ¡ahora!

Si yo pospongo mi placer, mi alegría, mi paz y mis anhelos para el futuro justificando mi neurótico presente, eso es lo que justamente estoy creando para el futuro y mientras más energía pongo en eso, más alejo la posibilidad de obtener lo que quiero hoy.

Desear cosas para el futuro me aleja de obtenerlas en el presente

Si el futuro no existe, mi certeza de obtener algo ahí mucho menos

Muchas de nosotras tampoco sabemos qué es lo que queremos.

Ahora son dos barreras en contra de mi poder para manifestar la realidad: No sé lo que quiero y no sé cómo quererlo para manifestarlo.

Independientemente de lo que deseamos hay que aprender cómo desearlo.

Aprender a desear es un arte y tiene que ver con permitirnos hacer una pausa corta pero efectiva, cada vez que la necesitemos, en la que podamos cambiar de un espacio de exceso de prisa y futuro a un espacio de silencio y presente en el que nuestro cuerpo físico se relaje, nuestro cuerpo mental se calle y nuestro cuerpo emocional abra el puente energético para colapsar el tiempo, sanando el pasado y creando un mejor futuro.

El que debería tener el control es nuestro cuerpo espiritual… entonces el deseo se convierte en anhelo y toma mucho más poder.

Si no vivimos HOY una vida verdaderamente sostenible, saludable y llena de placer no estamos viviendo, estamos viendo pasar la vida.

Nadie va a venir a tocar tu puerta y decirte qué es lo que debes anhelar. Nadie te va a resolver todo para que puedas obtenerlo, porque nadie sabe mejor que tú lo que es bueno para ti.

Tú tienes que encontrar tu propio camino, descubrir y honrar tu propio brillo. Sé por experiencia propia que eso no es fácil, y que da miedo.

#desintoxicación #detox #purificacion #manifiesta #aprenderdesear

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